qué

reptas con sigilo entre tu ceja
recién teñida
depilada
y la comisura izquierda de esa guillotina
que recita tu nombre
como si fueras una pregunta
a la que podés controlar

Daniela Frankenberg
EMBRAER 175

contrasta la luz de afuera

con el frío

caen pedazos de hielo por una

hendidura en el techo

y eso que aún

el tobogán

no ha sido sellado


¿será un problema del sistema

de irrigación de oxígeno

o la condensación

de tu ausencia en la pequeña luz que corona

a mis pensamientos

indómito-fatalistas?


la voz impertinente de la azafata

corta el aire

como un helicóptero de rescate

que desafía a la inmensidad de un deshielo

sin testigos


“es la herida del mar

y la tinta indeleble entre tus dedos”

brama

un altoparlante empotrado

que conserva a contrapelo

las curvaturas de un cordón que trafica

cobre en el tiempo


un cinturón de asteroides ataca

desde dentro sin saberlo


inmóvil la aeronave

sangra un derivado de nitrógeno en la pista

mientras el olvido

resiste a la combustión de ser mera estela

de turbina

Daniela Frankenberg
Derecho al olvido

 

una paradoja 

tiene costados que no se pueden cortar 

aunque la línea 

punteada sugiera buen pulso

 

con debates en pantallas infestadas de mosquitos 

y plebiscito

patrocinado por Unmar Queacá,

hacían espejo la guillotina

y el corset del pueblo 

en una caja vacía que

minotaurea el clíc 

 

los usuarios eligen a un Dios que perdone 

mientras al otro le toque pagar 

¿Sueñan las pantallas con kinesiólogos aburridos en la cartilla médica prepaga?

hace días que soy pulgar

esa pulsación que irradia clics

en cada micrón

del Pomodoro laboral

 

me saco el reloj de la mano izquierda

y lo suelto como en drop mic

para ver si el impacto

da para story

con luces de colores y unicornios como stickers

pero esto me hace consciente de la transpiración

entre el plástico y la piel

 

una voz sin Skip Ad

tararea mi historial en cada dispositivo

y amenaza con arrancarme

el hipotálamo de las cookies:

 

el trabajo es la yihad contra el cuerpo

la yihad es contra el cuerpo

el trabajo es la yi_

 

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FOR NOT COMPLYING

WITH THE TERMS OF SERVICE

‘Un lugar para los muertos’ featuring los Dead Kennedys de la Bachata en Verano
Fukuoka por Depredador

Fukuoka por Depredador

Libro: Alien Vs Predator / Autor: Micheal Robbins / Editorial: Penguin / Colección: Poesía

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Alien Vs. Predator está destinado a fracasar. Alien Vs. Predator es una película que se pretende trampa de ciencia ficción para exprimir las ansiedades refritas de los ochentas, pero que en realidad es un libro de poesía del futuro. Un futuro postapocalíptico que siempre es visto como pre-. ‘Pre-’ como prefijo del verbo cocer o del latín que aparece inscripto en las películas de Robin Williams en las que enseña que la poesía no es más que el absurdo mazo de la repetición golpeando nuestras incertidumbres. “Alien Vs. Predator ‘me enseñó a volar (sic)’”, dijo Amelia Earhart en su última entrevista. Justo antes de que le cerraran su canal. Acorde a las políticas planteadas en el disclaimer del entramado de la infoesfera -como dice el buen Bifo en Fenomenología del fin-: “los muertos no prosumean”. Ergo, no exhalan saturación cognitiva y emocional, aunque son minados como código RAW para capitalizar simbólicamente y producir las sensaciones de nametag:‘Memoria’ y nametag:‘Recuerdo’ por N segundos en el procesamiento activo que se agencian clusters de usuarios. Eso que pregona Juan Luis Guerra en Fukuoka: “Alien Vs. Predator/Somos incompatibles/matemonos para rentabilizar/el perseguirnos en pantalla/entre galaxias desconocidas/y civilizaciones sin destino/Bailemos con tu piel de abrigo/desangrando a gotas/otra vez”.

Ahora sí… quien haya atravesado lo anterior, podrá entender que Micheal Robbins escribió para producir efectos. Lo que me afectó profundamente de su libro es el manejo del ritmo de la indiferenciabilidad -algo que leí como un achatamiento de las jerarquías entre productos culturales de diverso género, sin que esto suponga la bastardización de dichas referencias, más bien el trabajo alfarero de las mismas-. Nunca leí a Martin Heiddeger[1], pero sé que se lo suele estimar como el último gran filósofo -en una larga fila de últimos all male nominees- por algunas BrainyQuotes como: “Trabajemos sobre el modo lindo de decir las cosas, pues carece de sentido el decir con pretensiones sobre lo dicho”. Algo así; pero en alemán, mejor escrito, hace un rato y con mixed feelings onda ‘Manhattan’ de Woody Allen hoy, pero con tufo a SS. Acá hubiese tenido más punch citar a Peter Sloterdijk o Byung-Chul Han, pero no se me ocurre cómo… así que mejor cuento una anécdota de relleno:

En el 2016 tuitee un verso de Not Fade Away que me pareció hermoso:

Half of the Beatles have fallen

and half are yet to fall.

Me resultó insuperable. No podía entender cómo a alguien en la Historia de la Humanidad de la Enciclopedia Britannica se le pudo haber ocurrido una síntesis tan bella. Me puse maniaco. Quería anotárselo a todo. En ese momento lo puse como descripción en mi cuenta de Twitter. Unos días después de haberla actualizado -recuerdo que era un feriado en EEUU-, me llegó un direct message de @alienvsrobbins (que en este preciso momento estoy buscando y no encuentro[2]) que decía algo así como que él no quería ser pesado, pero que por favor citara la fuente. Estaba re al pedo el chavón buscándose en Twitter.

Así que mi próximo tuit fue:

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O sea, loco no jodas que le ando haciendo publicidad gratis a tu neurosis. Siempre con mucho respeto, como cuando uno aborda a un desconocido admirado que stalkeas online cada tanto. Por cierto, ahora que ando buscando el mensaje de la discordia, encontré que el primero que hice referido a su obra, en realidad fue este:

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Después ya no volvimos a hablar.

Dos corazoncitos, un RT y un DM. No está mal… ¿no? ¡¿No?! ¿¿¿¿¿¡¡¡¡¡¡¡¡¡!!!!!!!?????

Alien Vs. Predator está destinado…”, susurra Velvet al oído.

♫ I’m sticking with you ♫, respondo sin pensar.

— — — —

[1] Intenté con El ser y el tiempo, pero era tanta la paja psicoanalítica alrededor que desistí de seguir intentando y pasé a la carne picada con libros titulados como ‘Lea a este filósofo en menos de 30 minutos’ y al careteo con ambigú de La Cultura: Todo lo que hay que saber de Dietrich Schwanitz.

[2] Y no… no lo encontré. Mi archivo de DM salta de enero 2016 a abril 2016. Bu. Quizás sea mejor así: la ausencia siempre suma mística al texto. Para más información al respecto, lea Freakonomics — El lado oscuro de la economía de Steven Levitt y Stephen J. Dubner.

~~~Bonus Track~~~

Daniela Frankenberg
quiero estar ciego

hay una foto en un parque 
justo al lado de Chacarita 
donde elonga Elcano 
hacia las revanchas de ping-pong custiodiadas por drones 
untando deseos encubiertos
en los ojos de nuestrxs niñxs
donde elonga Elcano 
hacia caminos secretos trazados
por una jauría de soretes rasgando el suelo 
patrocinados 
por un jabón en gel que mata bacterias
al 98
coma 9 por ciento

la subió la vecina sin taggearme 
CÓMO FUE QUE ME DI CUENTA
DE TODAS LAS DESGRACIAS DE ESTE MUNDO
SIN LA NOTIFICACIÓN DE LA CAMPANITA 
*que me ayuda a recordar al colegio 
*a la religiosidad de la burocracia encarnada
en las relaciones socioafectivas 
*al efecto doppler 
en el camión de la basura 
con murciélago moribundo y brazo mecánico sin Playstation
*a los cadáveres que despierta el cobre 
en la mesita de luz del abuelo

una foto familiar en la que estábamos
todos contentos 
(como nombre de micro-mercado 
del Imperio transcultural que nos somete 
con la fuerza del arroz 
la falta de monedas 
y los “buenos precios”) 
aunque a nosotros 
en la foto nos faltaban los oídos
literalmente 
no estaban los huecos para los auriculares 
que aniquilan la demora Bluetooth
Todos Contentos 
había piel 
sospechosamente lisa 
con bordes tenues 
como de cicatriz de posguerra
como de supervivencia al fuego 
como la marca 
de haber extirpado la música en un cuerpo

hoy me compré un aborto en el chino

fui directo al pasillo de la derecha 
el de los detergentes 
el de los productos para la limpieza definitiva 
ese 
que está entre el laberinto mágico del vino 
y las cámaras de seguridad

no lo encontraba en la góndola 
fui
hasta la caja para preguntar 
pero no quise interrumpir el tarareo extasiado
de Like a Virgin reversionada en K-Pop

volví al pasillo de la derecha 
estaba abajo 
del abrillantador para la mierda canina en el zapato 
de la expiación del cavado con piedra pomez 
y de la solución 
líquida para el pudor entre las piernas con certificación kosher parve

se vendía solo en paquetes de a cuatro 
el capitalismo te fuerza
a coger con asiduidad 
a un embarazo sin término 
o a conseguir amigas que festejen 
justo antes 
de la fecha de expiración

los abortos individuales seguían en falta 
o con un sobreprecio de Estación 
Espacial Intercontinental 
hacía meses 
que no los surtía
el proveedor de la región rioplatenese 
las razones del por qué se evaporaban 
a lo largo de la cadena de distribución de las coimas 
y la escasez
de la oferta aunada
a la inflación núcleo y elasticidad del dólar 
hacían que coticen
a la par del bitcoin

pagué con tarjeta en tres cuotas 
seguía el cadáver en el piso 
de las doce sin interés 
y en el ticket 
la leyenda de VISA decía:
fecha
doná ahora 
aclaración
salvá las dos vidas 
firma
con austeridad y represión

Mi viaje del año
para Lucía Pérez

hay un perrito en la casa de al lado 
es un caniche blanco 
con pelaje rizado 
y pequeñas 
manchas de petróleo bordeándole la mirada


de esos que te hacen sudar frío 
porque al despertar 
desconoces de qué es metáfora:
si es espejo 

indignación


una tarde sin descanso
aullaron las sirenas 
se hizo bardo en el barrio 
resulta que el caniche 
asesinó a su noviecita
y apareció enterrada entre el hueso de tira 
y el cantero


mientras un tetra de Cindor 
ubicado
en decúbito lateral izquierdo 
goteaba como testigo sobre el alféizar que une
el afuera con la cocina


me angustiaba la imagen
de la vecina en ojotas 
no sabiendo domar a su cachorrillo
¿acaso 
no tenía cable?
¿Animal Planet? ¿NatGeo?
¿acaso no se cruzaba con otras dueñas en la plaza? ¿acaso no cargaba el gen 
que determina al ejercicio de la violencia interpretativa durante los años lactantes?


aún con la pedagogía de Freire aplicada
a mamíferos hogareños
¿cómo alguien no puede
ejercer la domesticación?


me tranquilicé al fin 
con el recuerdo de una película 
en la que 
todos los perros van al cielo 
hasta convertirse 
en sueños de análisis:
indignación 
estupor
_ espejo